La cúpula

1. La cúpula. Inaugurada el 6 de noviembre de 1622, es diseño puro y obra electa de Carlo Maderno. Mide 16.61 m de diámetro y 71.76 m desde el suelo de la basílica hasta donde descansa la cruz con la estrella de bronce. Después de la de San Pedro en el Vaticano, es la segunda más alta de Roma. Exteriormente se alza sobra un tambor octogonal en cuyas columnas los capiteles jónicos sostienen una cornisa que entra en correspondencia con las ventanas. Éstas están dominadas por tímpanos alternativamente triangulares y curvilíneos. Sobre una segunda cornisa viene colocada la bóveda, dividida por nervaduras rigurosamente extendidas, entre las cuales se ven ocho ventanillas ciegas con cimacios angulares y curvilíneas y, más arriba, ocho ojos con cornisas en forma aconchadas. También la linterna presenta otras ventanillas, largas y estrechas, separadas por columnitas dobles. De refinada originalidad son los capiteles de un orden del todo original, porque sostienen, en las columnitas binadas, un querubín que forma con las alas como una voluta. Se deben a Borromini (1599-1667) que, en 1621, trabajaba como cincel con Maderno.

2. El fresco de Giovanni Lanfranco. Al interior, la cúpula se apoya sobre las cuatro poderosas columnas del crucero y sobre los arcos que las unen, formando cuatro ménsulas triangulares sobre la cual se apoya la cornisa redonda del tambor. En ésta con fondo dorado, en finto mosaico, se lee:

ANDREAS CHRISTI FAMULUS GERMANUS PETRI ET IN PASSIONE SOCIUS.

El tambor dividido por dobles pilares acanalados, entre los cuales se abren las ventanas, carece de decoración escultórica. Por lo alto, se extiende el célebre fresco de Lanfranco, antes asignado al Domenichino, realizado entre el 4 de agosto de 1626 y el 9 de febrero de 1628, que representa la Gloria celeste en el que la Virgen Asunta, desde el trono de nubes sujeto por los ángeles, se dirige a lo alto donde Cristo la espera. San Andrés presenta al Salvador su homónimo Andrés Avelino, arrodillado. Desde el otro lado, san Pedro encomienda a Cayetano Thiene. Más allá están Adán y Eva y muchos santos. Alrededor, los coros de los padres, de los profetas, de los mártires, de las vírgenes, de los querubines, suben hacia la luz donde Cristo reina. «Uno de los momentos más altos de la historia del arte lo representa la decoración de la cúpula de la iglesia de San Andrés “della Valle”, ejecutada por Giovanni Lanfranco. En la cúpula el pintor, llegado de Parma y educado en la escuela de Annibale Carracci (1560-1609) realiza, entre 1623 y 1628, su obra maestra y el primer ejemplo de ilusionismo barroco, llevando al cielo dentro de la iglesia, gracias a un vortiginoso movimiento rotatorio de las figuras que planean en el aire y a una fuerte vibración de luz que se enciende de tonos dorados e brinda al espectador la sensación de un arrebato extático». 1)Lauretta Colonnelli, Il Corriere della Sera, 16 de marzo de 2002, p. 57.

3. Las enjutas del Domenichino. Ejecutadas en el período de diciembre de 1622 a febrero de 1628, en el que Domenichino pintó al fresco también la bóveda del ábside, éstas cuatro enjutas contienen, con grande armonía compositiva, a los cuatro evangelistas. San Mateo, pensativo gigante, las piernas a horcajadas, el mentón sobre la mano, detiene su libro a la izquierda asentado contra su flanco. A izquierda, un ángel (símbolo del evangelista) sostiene la cruz; otro le señala una mesa sostenida por un angelito; un tercero, a sus pies, extiende un rollo alrededor de una cuna. San Juan, joven arrebatado en éxtasis, se sienta sobre las nubes, a horcajadas del águila (símbolo del evangelista) y a la derecha un ángel le detiene el libro, sobre el cual está a punto de escribir, mientras que otro, del lado opuesto, ofrece a su pluma el tintero. Un putti ofrece la antorcha; abajo, otros dos se abrazan. San Lucas es un viejo barbado, que tiene dos manos, sentado envuelto en una gran manta sobre el lome del toro (símbolo del evangelista), desenrolla un rollo donde está escrito:

FUIT SACERDOS.

A la derecha un ángel muestra el retrato de la Virgen; debajo, otros dos sostienen la mitra y el ornamento sacerdotal. San Marcos, anciano ensimismado, apoyando sobre las piernas su torso, sentado a tres cuartos a la izquierda, con un amplio vuelo del manto alrededor del busto, lee en una tabla. A la izquierda está el ángel con la insignia blanca y una cruz roja; más abajo está el león (símbolo del evangelista).

Las virtudes del Maestro, de las imitaciones convertidas en defectos, vinieron a ser apreciadas y exaltadas por los que luego salían sobre la cornisa para estudiar y copiar más de cerca los originales. Como testimonio de esto están las numerosas firmas, inscripciones o grafitis, firmados sobre el enyesado del tambor hasta donde era alcanzado por los artistas, ya por Ottaviano Caroselli inventariados en 1907. Entre aquellos reportados por Caroselli agregamos la firma de Goya, casualmente descubierta el 15 de abril de 1999 por el p. Francisco Gil Álvarez, C. R.

References   [ + ]

1. Lauretta Colonnelli, Il Corriere della Sera, 16 de marzo de 2002, p. 57.